Vaginitis recurrentes: por qué la candida, la vaginosis bacteriana y la tricomoniasis vuelven, qué pruebas se necesitan y cómo se tratan de verdad.
Qué son las vaginitis recurrentes
Picor, ardor, un flujo distinto del habitual: una vaginitis tratada que vuelve a las pocas semanas es una experiencia frecuente y especialmente frustrante. En este artículo veremos cuáles son las causas principales, que vuelven por motivos distintos.
La vaginitis es una inflamación de la vagina que suele manifestarse con picor, flujo e irritación. Se habla de forma recurrente cuando hay al menos tres episodios en un año: es la definición que se usa tanto para la vaginosis bacteriana como para la candidiasis vulvovaginal.
Las recaídas son frecuentes. Según los datos recogidos por los autores de la revisión, tras un primer episodio la vaginosis bacteriana vuelve en el 50-80% de las mujeres, la candida en aproximadamente la mitad y la tricomoniasis en el 10-25%. Por eso las vaginitis están entre los motivos más frecuentes de consulta con el ginecólogo, y quienes las padecen cuentan a menudo un empeoramiento de su calidad de vida.
Sin embargo, no todas las vaginitis son infecciones. En un estudio de 2019 citado por los autores, el 35% de los exudados vaginales de mujeres con síntomas resultó negativo para todas las infecciones buscadas. El picor y el flujo pueden tener, por tanto, también causas no infecciosas, y es uno de los motivos por los que repetir los mismos tratamientos sin un diagnóstico a menudo no funciona.
Las causas más frecuentes de vaginitis recurrente
Vaginosis bacteriana: un equilibrio que no se reconstruye
En una vagina sana predominan los lactobacilos, bacterias «buenas» que producen ácido láctico y protegen la mucosa. En la vaginosis bacteriana este equilibrio se rompe y otras bacterias toman el control. Aproximadamente una de cada tres mujeres la padece al menos una vez en la vida.
La vaginosis vuelve por tres motivos que a menudo se suman.
El primero es el biofilm: las bacterias se organizan en una capa adherida a la pared vaginal, una especie de película protectora, que los antibióticos reducen pero no eliminan del todo. En consecuencia, al terminar el tratamiento, las bacterias vuelven a crecer a partir de lo que ha quedado.
El segundo es que el antibiótico elimina las bacterias responsables pero no devuelve los lactobacilos protectores, y la vagina se repuebla a menudo con especies menos eficaces para defenderla.
El tercero es la reinfección: cada vez más datos muestran que las bacterias de la vaginosis pasan de la pareja masculina a la mujer durante las relaciones sexuales.
Candida: el problema es sobre todo la respuesta del organismo
La candida es un hongo que vive normalmente en el intestino y en la vagina, a menudo sin causar ninguna molestia. Los autores estiman que la candidiasis recurrente afecta cada año a más de 138 millones de mujeres en el mundo.
Existen dos formas. En la forma «secundaria» hay un factor que favorece al hongo: antibióticos tomados por otros motivos, embarazo, diabetes mal controlada, algunos fármacos para la diabetes, la cortisona, fármacos a base de estrógenos o un sistema inmunitario debilitado. En la forma «idiopática», la más frecuente, no hay un desencadenante evidente: el hongo es casi siempre la común Candida albicans, sensible a los fármacos, y el problema está en la manera en que reacciona el organismo. Por características en parte genéticas, la mucosa de estas mujeres responde a la presencia del hongo con una inflamación excesiva, y es esta la que causa los síntomas.
Esto explica por qué la candida recurrente no se «cura» como una infección cualquiera. Los tratamientos eliminan el hongo y controlan los síntomas mientras se mantienen, pero aproximadamente la mitad de las mujeres vuelve a tener episodios tras suspenderlos, porque la predisposición permanece. En algunos casos la candida recurrente no causa episodios agudos sino una molestia continua, que se manifiesta solo como dolor durante las relaciones sexuales.
Tricomoniasis: reinfección, tratamiento incompleto o resistencia
La tricomoniasis es una infección de transmisión sexual causada por un parásito, Trichomonas vaginalis. Cuando persiste tras el tratamiento, los autores señalan varios mecanismos posibles como explicación: el tratamiento no se completó como se prescribió, la pareja no fue tratada y volvió a transmitir la infección, hubo una nueva pareja infectada, o el parásito es realmente resistente a los fármacos. Esta última posibilidad es la menos frecuente: pequeños estudios la estiman en torno al 4-10% de las infecciones.
Cuándo acudir al médico
Es útil una consulta, y no un nuevo tratamiento por cuenta propia, en estas situaciones:
- síntomas que vuelven tres o más veces en un año, o que no desaparecen con el tratamiento;
- un primer episodio de síntomas nunca tenidos antes, o un flujo distinto del ya conocido;
- embarazo en curso o deseo de embarazo;
- una nueva pareja o la posibilidad de una infección de transmisión sexual;
- diabetes o tratamientos que pueden favorecer las infecciones, como la cortisona.
La referencia natural es el ginecólogo; para la tricomoniasis resistente o las candidas difíciles, los autores aconsejan también acudir a un especialista dedicado. Saber qué esperar de la visita ginecológica ayuda a afrontarla con menos ansiedad.
Cómo se diagnostican las vaginitis recurrentes
El punto central de la revisión es que la vaginosis, la candida y la tricomoniasis se parecen en los síntomas pero vuelven por razones distintas, y cada una requiere una estrategia propia. Por eso un diagnóstico preciso cuenta más que cualquier tratamiento repetido «a ojo».
El médico recoge la historia de los episodios, explora a la paciente y toma una muestra de las secreciones vaginales. Las pruebas moleculares, que buscan el material genético de los gérmenes, son hoy más precisas que la simple observación al microscopio: un estudio aleatorizado citado por los autores lo demostró claramente. Aun así, el microscopio sigue siendo útil para reconocer las causas no infecciosas, como algunas vaginitis inflamatorias.
En los casos más complejos pueden ser necesarias pruebas de segundo nivel. Si se sospecha una candida resistente a los fármacos, se hace un antifungigrama del hongo cultivado, aunque no está disponible en todas partes. Si en el exudado aparece una especie de candida distinta de la albicans, el médico debe entender primero si es realmente la responsable de los síntomas, porque a menudo estas especies son inofensivas. Para la tricomoniasis persistente, descartadas las demás causas, se cultiva el parásito y se mide su sensibilidad a los fármacos. La prueba de control tras el tratamiento de la tricomoniasis debe hacerse no antes de tres semanas después del final del tratamiento, porque antes puede dar resultados poco fiables.
Qué esperar del tratamiento
Todos los tratamientos descritos a continuación los elige y dosifica el médico según el diagnóstico, la historia de la paciente y un posible embarazo. Ninguno debe iniciarse por cuenta propia.
Vaginosis bacteriana recurrente
Tras una recaída, el médico puede cambiar el tipo de fármaco y continuar con un tratamiento de mantenimiento durante algunos meses, que reduce las recaídas mientras se sigue. Si la vaginosis vuelve de nuevo, existen pautas combinadas más intensas, siempre decididas por el médico.
Una novedad de los últimos años se refiere a la pareja. En 2025 un estudio australiano demostró que tratar también a la pareja masculina habitual reduce las nuevas vaginosis en la mujer: bastaba con tratar a la pareja para evitar una recaída. Las sociedades científicas ginecológicas estadounidenses e internacionales recomiendan ahora valorarlo, pero los autores recuerdan que el estudio no se centraba específicamente en mujeres con formas recurrentes. Se trata, por tanto, de una decisión que debe compartirse con el médico, pensada sobre todo para parejas estables y motivadas.
También se están estudiando productos vaginales a base de lactobacilos vivos, que buscan reconstruir la flora protectora: en un estudio las cepas administradas se implantaron en el 66,1% de las participantes en las primeras cinco semanas, y en aproximadamente la mitad seguían presentes a las doce semanas. Todavía más experimental es el trasplante de microbiota vaginal de donante: en el primer estudio 4 de cada 5 mujeres tuvieron una remisión completa. Son vías prometedoras, pero todavía no son tratamientos disponibles en la práctica.
Candidiasis recurrente
La estrategia de base es un tratamiento antifúngico de mantenimiento durante un periodo largo, decidido y seguido por el médico. Funciona bien y permite a muchas mujeres vivir sin síntomas, pero no cura la predisposición: por eso, al suspenderlo, una parte de las mujeres vuelve a tener episodios. En el embarazo hay que evitar algunos fármacos por vía oral y el ginecólogo elige tratamientos locales adecuados.
En las formas secundarias el tratamiento incluye también la corrección del factor que favorece la infección: un mejor control de la diabetes, la revisión con el médico de fármacos como la cortisona o los estrógenos, el tratamiento de una posible vaginosis asociada. Los autores son claros en este punto: sin controlar la vaginosis, la candida recurrente no se controla. Para las formas resistentes o causadas por especies distintas de la albicans existen alternativas, que deben manejarse con el especialista, y están llegando nuevos antifúngicos.
Para la candida recurrente, según los autores, no se recomiendan los probióticos comercializados ni el tratamiento de la pareja.
Tricomoniasis persistente
Ante todo, el médico comprueba que el tratamiento se completó y que la pareja fue tratada. Solo cuando se descartan estas causas se sospecha una resistencia, se hacen las pruebas de sensibilidad y se pasa a pautas más intensas o combinadas, que requieren un especialista y a veces fórmulas magistrales.
Ozonoterapia vaginal: qué dicen los estudios
Entre las opciones complementarias está también la ozonoterapia vaginal (página en italiano), que aprovecha la acción antimicrobiana del ozono, una forma particular de oxígeno. Se aplica en la vagina como aceite ozonizado, como mezcla de ozono y oxígeno o como lavado con agua ozonizada. Las pruebas clínicas son todavía escasas, pero prometedoras.
Para la candida, un estudio aleatorizado iraní con 100 mujeres con candidiasis vulvovaginal comparó durante 7 días el aceite de oliva ozonizado con la crema de clotrimazol, un antifúngico de uso común. Los dos tratamientos redujeron de forma similar el picor y el flujo y negativizaron el cultivo sin diferencias significativas; el clotrimazol redujo más el ardor. Sin embargo, las mujeres solo se controlaron al final del tratamiento: el estudio no dice si la candida volvió después, que es precisamente el problema de las formas recurrentes.
Para la vaginosis bacteriana hay un solo estudio, ruso, con 102 mujeres: el ozono añadido al tratamiento de base, en particular usado tanto en la vagina como por vía general, dio mejores resultados que el tratamiento de base solo, pero el resumen disponible no recoge las cifras. Un pequeño estudio chino con 30 mujeres sanas observó que tres lavados vaginales con agua ozonizada no alteraron los lactobacilos en las tres semanas siguientes: un dato tranquilizador sobre la flora protectora, que sin embargo no mide la eficacia frente a las infecciones. Por último, para la tricomoniasis resistente, la revisión en la que se basa este artículo señala un nuevo aceite ozonizado activo contra el parásito en el laboratorio, todavía no probado en pacientes.
En mi experiencia clínica de consulta utilizo habitualmente la ozonoterapia vaginal, y las pacientes la aprecian mucho para reducir los síntomas de la vaginitis porque no es un tratamiento farmacológico ni antibiótico y es igual de eficaz que los tratamientos más tradicionales. Sin embargo, todavía no tengo datos suficientes para establecer si también es capaz de reducir las recaídas.
Qué se puede hacer en la práctica
Las vaginitis recurrentes se manejan mejor cuando la paciente se convierte en parte activa del proceso. Algunos comportamientos ayudan de verdad:
- No repetir tratamientos por cuenta propia. Cada vaginitis recurrente tiene su causa: tratarlas todas igual retrasa el diagnóstico correcto.
- Llevar un diario de los episodios. Fechas, síntomas, tratamientos hechos y resultados ayudan al médico a entender de qué forma se trata y si hay factores desencadenantes, como un ciclo de antibióticos.
- Completar los tratamientos prescritos y seguir los tratamientos de mantenimiento durante todo el tiempo indicado, aunque los síntomas desaparezcan.
- Implicar a la pareja cuando el médico lo indique, sobre todo en la tricomoniasis y, en casos seleccionados, en la vaginosis.
- Usar preservativo con la pareja masculina: los autores lo señalan entre los factores que reducen la susceptibilidad a la vaginosis. También el tipo de anticoncepción puede influir, y es un tema que conviene tratar con el ginecólogo.
- Tratar las condiciones que favorecen la infección, como la diabetes, y no suspender por cuenta propia fármacos que se sospecha que favorecen la candida: se habla con el médico que los recetó.
Muchas mujeres con vaginitis recurrentes buscan remedios alternativos, como probióticos por vía oral o preparados vaginales comprados por su cuenta. Para la candida recurrente, las pruebas a favor de los probióticos comercializados son por ahora escasas.
De dónde procede esta información
El artículo se basa en una revisión narrativa de actualización publicada en 2026 en la revista Current Obstetrics and Gynecology Reports por tres especialistas estadounidenses en ginecología y enfermedades infecciosas. No es un estudio nuevo con pacientes, sino una síntesis de los conocimientos actuales y de las guías, en particular las estadounidenses: algunos fármacos y pruebas citados por los autores no están disponibles en Italia, y es el ginecólogo quien indica qué se usa en la práctica italiana. La parte sobre la ozonoterapia vaginal se basa en cambio en los estudios clínicos indicados en la bibliografía (referencias 2-4).
Los autores concluyen que las nuevas vías, desde la reconstrucción de la flora vaginal hasta el tratamiento de la pareja, han dado resultados iniciales alentadores, pero se necesitan estudios más amplios para confirmar su eficacia y seguridad a largo plazo.
Vaginitis recurrentes: el mensaje en breve
Las vaginitis que vuelven no son una condena y casi nunca dependen de una mala higiene. La vaginosis bacteriana, la candida y la tricomoniasis vuelven por motivos distintos: un biofilm bacteriano y una flora que no se reconstruye, una predisposición del organismo a la candida, una reinfección o un tratamiento incompleto en la tricomoniasis. El paso más útil es un diagnóstico preciso, seguido de un tratamiento dirigido y de un plan de prevención construido junto con el médico que le atiende.
Bibliografía
- Powell AM, Sobel JD, Muzny CA. Management of Recurrent Vaginitis. Current Obstetrics and Gynecology Reports. 2026;15(1):41. doi:10.1007/s13669-026-00494-w. PubMed
- Tara F, Zand-Kargar Z, Rajabi O, Berenji F, Akhlaghi F, Shakeri MT, Azizi H. The Effects of Ozonated Olive Oil and Clotrimazole Cream for Treatment of Vulvovaginal Candidiasis. Altern Ther Health Med. 2016;22(4):44-9. PubMed
- Yarustovskaya OV, Kulikov AG, Shtro LP. [Ozonotherapy as an efficient component of the combined treatment of the patients presenting with bacterial vaginosis]. Vopr Kurortol Fizioter Lech Fiz Kult. 2015;92(5):45-49. doi:10.17116/kurort2015545-49. PubMed
- Zhang QQ, Zhang L, Liu Y, Wang Y, Chen R, Huang ZY, Lyu T, Liao QP. Effect of ozonated water on normal vaginal microecology and Lactobacillus. Chin Med J (Engl). 2019;132(9):1125-1127. doi:10.1097/CM9.0000000000000216. PubMed

Dr. Marco De Nardin
Médico Cirujano, Especialista en Anestesiología, Cuidados Intensivos y Tratamiento del Dolor
El Dr. Marco De Nardin es médico especialista en Anestesiología, Cuidados Intensivos y Tratamiento del Dolor. Completó su formación médica y especialización en Italia, donde continúa ejerciendo en sus clínicas privadas de Mestre (Venecia) y Milán. Con una amplia experiencia clínica adquirida entre quirófanos, unidades de cuidados intensivos y consultas de dolor, el Dr. De Nardin aporta una perspectiva única que conecta la medicina de agudos con el manejo de patologías crónicas. Su práctica clínica se centra en la anestesia locorregional, la ozonoterapia, la terapia infusional intravenosa y los enfoques integrativos del tratamiento del dolor. Es el fundador de Med4Care, una plataforma de información médica que ofrece contenidos sanitarios basados en la evidencia y revisados por médicos en activo. Cada artículo publicado bajo su nombre refleja su compromiso de hacer accesibles al paciente temas médicos complejos, sin sacrificar el rigor científico.




