Inyecciones de células madre en la uretra para la incontinencia de esfuerzo: qué dicen 21 estudios en 885 mujeres, resultados, riesgos y límites.
¿Se puede tratar la incontinencia urinaria de esfuerzo con células madre? En este artículo analizamos un estudio reciente que ha analizado y resumido la experiencia de muchos estudios diferentes sobre el tema.
Qué es la incontinencia urinaria de esfuerzo
La incontinencia urinaria de esfuerzo es la pérdida involuntaria de orina al toser, estornudar, reír, levantar un peso o hacer actividad física. Es la forma más frecuente de incontinencia urinaria y afecta sobre todo a las mujeres: según los estudios citados por los autores, es un problema que afecta a entre el 20% y el 44% de las mujeres adultas, y la cifra real probablemente es mayor, porque muchas no lo comentan con el médico por vergüenza.
En la base del problema hay dos mecanismos, a menudo presentes a la vez:
- la uretra se desplaza demasiado durante el esfuerzo porque el suelo pélvico la sostiene poco, o bien
- el esfínter, el músculo en forma de anillo que cierra la uretra, ya no consigue cerrarla bien. Con el aumento de la edad, los posibles partos y la llegada de la menopausia, el músculo del esfínter se reduce en tamaño y tono y, en consecuencia, el tejido de sostén se debilita.
Los tratamientos actuales y las posibles alternativas
El tratamiento de la incontinencia urinaria sigue un sistema por etapas. Se empieza con la gimnasia del suelo pélvico guiada por un profesional especializado, en general un fisioterapeuta o una matrona, que sigue siendo el tratamiento de primera elección, junto con la corrección de posibles hábitos inadecuados y, en algunos casos, los pesarios vaginales. Los fármacos, como la duloxetina, tienen una eficacia limitada y varios efectos secundarios.
Cuando la pérdida de orina persiste a pesar de los tratamientos iniciales y resulta especialmente molesta, se pasa a los procedimientos médicos.
Es posible inyectar sustancias específicas alrededor de la uretra para hacerla más «gruesa» (agentes de relleno): son poco invasivas, pero a menudo el efecto se agota y hay que repetirlas.
También existe la posibilidad de realizar una intervención quirúrgica que consiste en colocar una cinta bajo la uretra, llamada también sling: funciona bien, pero es una malla sintética que permanece para siempre en el cuerpo y en una parte de las pacientes puede dar problemas. Un estudio citado por los autores describe una nueva intervención por complicaciones de la malla en el 6,9% de los casos a los nueve años.
Ninguno de estos tratamientos repara el músculo dañado: lo sustituye, lo sostiene o lo entrena. De ahí la idea de la medicina regenerativa.
Cómo funciona la terapia con células madre para la incontinencia urinaria
Las células madre son células capaces de transformarse en distintos tipos de tejido y de liberar sustancias que estimulan la reparación de los tejidos cercanos. La idea es inyectarlas en el esfínter uretral para que reconstruyan el músculo que falta.
En la mayoría de los estudios las células proceden de la propia paciente: se extrae un pequeño fragmento de músculo, normalmente del muslo, mediante una biopsia; en el laboratorio se aíslan y se multiplican las células musculares, que al cabo de algunas semanas se inyectan en la uretra. La inyección se hace desde dentro, a través de la uretra con un instrumento óptico, o desde fuera, a través de los tejidos que rodean la uretra. En algunos estudios se usan células obtenidas de la grasa, de la médula ósea, de la mucosa de la boca o de la sangre del cordón umbilical.
El estudio sobre incontinencia urinaria y células madre: los detalles
Un grupo de investigadores de la Ras Al Khaimah Medical and Health Sciences University, en los Emiratos Árabes Unidos, buscó, en tres grandes bases de datos, todos los estudios sobre mujeres con incontinencia de esfuerzo tratadas con inyecciones de células madre en la uretra, hasta abril de 2026, siguiendo las normas PRISMA.
De 1.729 artículos examinados seleccionaron 21, publicados entre 2007 y 2026, con un total de 885 mujeres en 15 países. Se trata sobre todo de estudios pequeños (15 pacientes de media) y sin grupo de comparación. Solo cinco eran ensayos aleatorizados, es decir, con las pacientes asignadas al azar a la terapia o a una alternativa. Quince estudios usaban células de origen muscular. Casi todas las pacientes ya habían probado al menos otro tratamiento anteriormente, sin resultado. La edad media estaba comprendida entre 45 y 63 años, y las pacientes fueron seguidas durante el tratamiento de 3 a 48 meses.
Incontinencia urinaria de esfuerzo y células madre: cuáles son los resultados
¿Cuántas mujeres mejoran con las células madre para el tratamiento de la incontinencia urinaria?
Uniendo los resultados de 17 estudios, el 63,7% de las mujeres mejoró tras el tratamiento según el criterio de éxito elegido por cada estudio (intervalo de confianza del 95% del 56,7% al 70,5%). El resultado varía mucho de un estudio a otro, desde menos de la mitad hasta casi ocho mujeres de cada diez, también porque cada estudio midió el éxito a su manera: con la prueba de la compresa, con el diario de pérdidas o con cuestionarios específicos.
La comparación con el placebo
Es el dato más importante del estudio. Dos ensayos aleatorizados compararon las células madre con una inyección de placebo, es decir, una solución sin células, con el mismo criterio: al menos la reducción a la mitad de los episodios de pérdida a los 12 meses. El resultado fue prácticamente idéntico en los dos grupos (razón de riesgo 1,02, diferencia no significativa).
El mayor de estos ensayos, realizado en 297 mujeres en varios centros, encontró una mejoría en el 53,6% de las pacientes tratadas con placebo, cuando los investigadores esperaban un 30%. Los autores explican que la biopsia, la inyección en el esfínter, los controles frecuentes y las expectativas pueden por sí mismos mejorar los síntomas, y que la propia aguja puede provocar una pequeña reacción de los tejidos con un efecto «de relleno» temporal. Otro estudio controlado con placebo midió con ecografía el volumen del esfínter: aumentó tanto con las células como con el placebo, sin diferencias entre los dos grupos.
En resumen, las mujeres que mejoran tras la inyección son muchas, pero por ahora no se consigue demostrar que el mérito sea de las células.
Solo una señal va en otra dirección: en el ensayo grande, entre las mujeres ya operadas en el pasado por incontinencia, una reducción de al menos el 75% de las pérdidas la obtuvo el 40% de las pacientes tratadas con células frente al 16% de las tratadas con placebo. Es un análisis de un subgrupo, que debe confirmarse con estudios específicos.
La comparación con la cirugía
Dos pequeños ensayos aleatorizados compararon las células madre con la cinta. En uno, con 30 mujeres, a los 12 meses había mejorado el 93,3% de las pacientes operadas frente al 66,6% de las tratadas con células, y la curación completa fue del 80% frente al 33,3%. En el otro, con células obtenidas de la boca, los resultados iniciales eran cercanos (prueba de la tos negativa en el 73% frente al 80%), pero a los dos años la satisfacción era mayor con la cirugía, que sin embargo había causado más complicaciones, entre ellas dolor en las relaciones sexuales.
Qué parece influir
Los análisis por subgrupos midieron mejores resultados cuando la inyección se guiaba con ecografía (78% frente a 57%), cuando las pacientes tenían solo incontinencia de esfuerzo y no también urgencia para orinar (76% frente a 55%) y cuando después de la inyección se hacía fisioterapia del suelo pélvico (78% frente a 58%). Estos datos deben tomarse con cautela: para la fisioterapia los grupos eran solo dos, y los estudios con ecografía eran también los que tenían pacientes más seleccionadas. El tipo de células, la vía de inyección y la cantidad de células inyectadas no mostraron diferencias.
Seguridad
Los efectos adversos fueron sobre todo leves y pasajeros. En la zona de la inyección: escozor al orinar (por ejemplo 14 mujeres de 199 en el ensayo más grande), urgencia, pequeños sangrados y algún caso de cistitis, normalmente resuelta con antibióticos. En la zona de la biopsia: dolor, moratones, pequeños hematomas. Algunas pacientes tuvieron durante algunos días dificultad para vaciar la vejiga. Las reacciones graves fueron rarísimas: en el ensayo más grande, una reacción alérgica grave en 199 mujeres, resuelta en 24 horas.
Los autores recuerdan, sin embargo, que los estudios tenían pocas pacientes y una duración breve: no bastan para excluir complicaciones raras o tardías, como un crecimiento anómalo de los tejidos o la formación de cicatrices.
Qué significa para las pacientes
A una mujer que lee sobre «células madre para la incontinencia urinaria» hay que decirle con claridad que hoy se trata de una terapia experimental. Los propios autores concluyen que no debe proponerse como tratamiento habitual, sino solo dentro de ensayos clínicos controlados.
El primer paso sigue siendo una valoración con el ginecólogo o el urólogo, y la visita ginecológica sirve también para saber si se trata de incontinencia de esfuerzo pura o mixta. La gimnasia del suelo pélvico guiada por un fisioterapeuta sigue siendo el tratamiento de primera elección, y la cirugía sigue siendo la opción más eficaz cuando esta no basta.
Quien reciba propuestas de tratamiento con células madre de pago, fuera de un ensayo clínico, debería preguntar qué pruebas hay, quién controla la preparación de las células y cómo se siguen los resultados a lo largo del tiempo.
Cuáles son los límites de esta revisión
- La mayoría de los estudios eran pequeños y sin grupo de comparación: el porcentaje de mujeres que mejoraron describe lo que ocurre después del tratamiento, no el efecto de las células.
- Cada estudio definió el éxito a su manera, con pruebas y cuestionarios diferentes.
- Las comparaciones con el placebo son solo dos, y las comparaciones con la cirugía son pequeñas.
- Los subgrupos (ecografía, tipo de incontinencia, fisioterapia) se basan en pocos estudios y pueden estar influidos por otras diferencias entre los estudios.
- El protocolo de la revisión no se había registrado con antelación, y solo se incluyeron artículos en inglés.
- El seguimiento suele llegar a 12-24 meses: demasiado poco para juzgar la duración del efecto y la seguridad a largo plazo.
Incontinencia urinaria de esfuerzo y células madre: mensaje para los médicos
El 63,7% de respuestas en los brazos tratados es un dato que debe leerse junto con el 53,6% de respuestas al placebo en el mayor ensayo de fase III. La razón de riesgo de 1,02 en los dos ensayos controlados con placebo indica que, con las pruebas actuales, el efecto específico de las células no está demostrado, aunque no pueden excluirse beneficios menores o en grupos seleccionados, como las mujeres ya operadas. Las comparaciones con la cinta favorecen a la cirugía. Para poder establecer con mayor certeza la eficacia real de este tratamiento para la incontinencia urinaria se necesitan ensayos controlados con placebo de procedimiento, protocolos de preparación e inyección estandarizados, una guía ecográfica comparada directamente con la inyección sin guía, resultados clínicamente significativos y un seguimiento de al menos cinco años.
Bibliografía
- Mohammed Bahutair SN, Fathima S, Tayade KD, Akhter A, Dube R, Patni MM, Salama RAA. Post-Treatment Response and Safety of Stem Cell-Based Urethral Injection Therapy for Female Stress Urinary Incontinence: A Systematic Review and Meta-Analysis. Journal of Clinical Medicine. 2026;15(19):7737. doi:10.3390/jcm15197737. PubMed

Dr. Marco De Nardin
Médico Cirujano, Especialista en Anestesiología, Cuidados Intensivos y Tratamiento del Dolor
El Dr. Marco De Nardin es médico especialista en Anestesiología, Cuidados Intensivos y Tratamiento del Dolor. Completó su formación médica y especialización en Italia, donde continúa ejerciendo en sus clínicas privadas de Mestre (Venecia) y Milán. Con una amplia experiencia clínica adquirida entre quirófanos, unidades de cuidados intensivos y consultas de dolor, el Dr. De Nardin aporta una perspectiva única que conecta la medicina de agudos con el manejo de patologías crónicas. Su práctica clínica se centra en la anestesia locorregional, la ozonoterapia, la terapia infusional intravenosa y los enfoques integrativos del tratamiento del dolor. Es el fundador de Med4Care, una plataforma de información médica que ofrece contenidos sanitarios basados en la evidencia y revisados por médicos en activo. Cada artículo publicado bajo su nombre refleja su compromiso de hacer accesibles al paciente temas médicos complejos, sin sacrificar el rigor científico.



